sábado, enero 24, 2026
Cuando "sin publicidad" no es realmente gratis: por qué la promesa favorita de la radio puede fallar (Por Dave Van Dyke)
Durante años, la radio se apoyó en una de sus tácticas más conocidas para convencer a la audiencia de que pasa "más música que los demás": el bloque exclusivo sin cortes. Ya conocés la frase de memoria: "Fueron siete canciones seguidas... sin publicidad".
En los papeles, parece una
victoria para el oyente. En la realidad, puede estar dañando silenciosamente la
confianza. Porque la verdad es que los oyentes no son ingenuos. Saben que esas
tandas van a llegar —y a menudo en bloques más largos e intensos para
"compensar" el tramo libre. Entonces, en lugar de generar buena
voluntad, la táctica suele provocar el efecto contrario: aumenta la irritación
y desgasta la credibilidad.
Expectativa vs. Realidad
La psicología conductual nos dice
que la palabra "gratis" o "libre" dispara una expectativa
muy fuerte. Cuando algo se promete como gratuito, el consumidor espera costo
cero, sin letra chica. Por eso, cuando el "sin cortes" es en realidad
un "te la cobro después", la interrupción posterior se siente mucho
peor que si no se hubiera prometido nada.
El contraste hace que la tanda
publicitaria se perciba más pesada, larga e intrusiva —incluso cuando la carga
total de anuncios no haya variado.
¿De verdad los oyentes se lo
creen?
La mayoría entiende que la
publicidad es el precio de la "radio gratis". Muchos incluso aceptan
ese intercambio. Lo que no les gusta es que los manipulen emocionalmente. En el
momento en que un oyente siente que la promesa fue más un recurso de marketing
que una verdad, la relación con la marca se debilita. No pasa de la noche a la
mañana, ni de forma dramática. Pero ocurre en silencio. Repetidamente. En
conjunto.
Y esa erosión de la confianza es
mucho más dañina que cualquier tanda individual.
¿Realmente funciona?
Sorprendentemente, las
investigaciones sugieren que la mayoría de los oyentes no se escapan
inmediatamente cuando arrancan los avisos. Muchos se quedan. El abandono
aumenta no solo por la existencia de la publicidad, sino por cómo se empaqueta
y se percibe.
- ¿Bloques de tanda larguísimos? Irritante.
- ¿Interrupciones frecuentes? Frustrante.
- ¿Que te vendan que te escapás de los anuncios
para después castigarte con ellos? Eso se siente manipulador.
Y la manipulación rara vez genera
lealtad.
Un mejor camino a seguir
Si la radio realmente quiere
estirar el tiempo de escucha y reconstruir la lealtad emocional, las mejores
estrategias no pasan por eslóganes tramposos. Tienen que ver con:
- Un ritmo de pauta más inteligente.
- Bloques de tanda más cortos.
- Un compromiso más significativo con el contenido.
- Una conexión más fuerte de los conductores con la
audiencia.
- Un mensaje honesto.
La industria no necesita trucos
psicológicos. Necesita credibilidad, coherencia y respeto por la
inteligencia del oyente. Porque el "sin publicidad" no es gratis si
te está costando, silenciosamente, la confianza de tu público.
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