jueves, enero 08, 2026
La radio es como la gravedad.
La gravedad es esa fuerza invisible que nos mantiene a todos con los pies sobre la tierra.
No la ves. No la cuestionas. Pero todo depende de ella.
Dave Sturgeon, analista y especialista del medio, dice que con la radio pasa lo mismo.
Mientras las plataformas digitales globales se expanden al mundo, la radio hace el camino inverso: se focaliza en lo local.
Pone el foco en lo que de verdad importa:
Las calles por las que manejás todos los días.
Los locales a los que vas en persona.
Lo que sentís.
El embotellamiento en el que estás atascado.
Las voces que reconocés al toque.
Ese imán es lo que vale.
Porque la influencia no se logra solo por el alcance, sino por la relevancia.
Los algoritmos pueden apuntar a un código postal, pero no pueden generar sentido de pertenencia.
La radio no se limita a pasar audio para un mercado; se queda anclada ahí mismo.
Por eso la radio todavía:
Hace que los negocios del barrio despeguen.
Moviliza a la gente en una emergencia.
Junta plata para causas que importan de verdad.
Logra que una marca sea un nombre familiar.
Esto no es una cuestión de escala. Es gravedad.
Y la gravedad no falla nunca.
La confianza no se puede "segmentar". Te la tenés que ganar todos los días, ahí en el dial, siendo constante. Tal cual como hace la radio.
Por eso, en un mundo obsesionado con lo "global", la radio sigue siendo el medio local más potente del planeta.
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