martes, febrero 03, 2026

 

El problema de percepción de la radio: por qué un medio que llega a todos sigue pareciendo invisible.

La radio tiene uno de los problemas de imagen de marca más extraños de los medios modernos. Llega a más del 90% de los argentinos cada semana (según Kantar IBOPE Media), atravesando todas las edades, niveles socioeconómicos y geografías. Sigue siendo el compañero diario en el auto, la cocina y la oficina. Sin embargo, dentro de la industria y entre el público más joven, a veces se la trata como una reliquia: algo que la gente "usaba", incluso mientras la están escuchando activamente en este preciso momento.

Esa desconexión es el gran dilema: la radio está culturalmente presente, pero mentalmente ausente. El problema no es el alcance. El problema es cómo señalizamos nuestra relevancia.

El peso de la invisibilidad

El mayor desafío de la radio siempre fue su invisibilidad. Encaja en la vida sin exigir atención constante. No tenés que elegirla; simplemente está ahí. Antes, esa facilidad hacía que la radio pareciera mágica; hoy, hace que parezca olvidable. Las plataformas que requieren esfuerzo (abrir una app, armar una playlist, elegir un feed) se sienten más "intencionales" y, por ende, más valiosas, incluso cuando la experiencia real es menos satisfactoria que el vivo.

La percepción también depende de quién se lleva el crédito. Cuando alguien descubre un temazo, escucha una noticia de último momento en medio del caos del tránsito o se siente menos solo en un viaje largo, rara vez dice: "La radio hizo eso por mí". El valor se experimenta, pero la marca no recibe el crédito. La radio ofrece utilidad emocional sin recibir el reconocimiento que merece.

El relato de la industria

Dentro del medio, el problema de imagen es todavía peor. La radio suele hablar de sí misma como si estuviera en una posición defensiva permanente, haciendo énfasis en la "supervivencia" en lugar de en su importancia. Esa postura se filtra a la cultura general.

Mientras tanto, los más jóvenes no rechazan la radio por ser antigua. Lo que pasa es que el streaming les cuenta constantemente una historia sobre quiénes son ellos. La radio cuenta menos historias sobre su rol en la vida de las personas. Cuando un medio no articula su propio significado, otros lo definen por vos, y generalmente lo hacen con términos atrasados.

¿Cómo cambiamos esta percepción?

  1. Dejar de presentarnos como un formato y empezar como un servicio: No es "esto es lo que pasamos", sino "esto es lo que hacemos por vos". Reducimos la carga mental. Damos compañía. Creamos una sensación de tiempo compartido. Curamos el día. Cuando la radio explica su valor en términos humanos y no técnicos, la percepción cambia.

  2. Hacer visible lo invisible: Hay que celebrar los pequeños momentos. El tema que no sabías que necesitabas escuchar, la voz que te ayudó a bancarte el embotellamiento, la risa que no esperabas a las 7:42 de la mañana. La gente recuerda momentos, no plataformas. La radio ya crea esos momentos, pero no los reclama con suficiente fuerza.

  3. Modernizar la autoimagen: La industria tiene que sentirse parte del presente para que el público la vea de la misma forma.

La radio no tiene un problema de alcance (con ese 90% de share semanal en Argentina la llegada es indiscutible). Tiene un problema de historia. Y la solución no es tecnológica. Es narrativa.


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