martes, febrero 03, 2026

 

La radio solía enseñarnos por qué la música importaba. ¿Qué pasó? (por Dave Van Dyke)

¿A dónde se fueron los "musicólogos" de la radio?

No desaparecieron. Los desplazaron.

Ajuste de formatos y miedo al riesgo A medida que la radio se volvió más investigada, centralizada y conservadora, la profundidad fue discretamente reclasificada como "distracción". Explicar quién produjo un disco o por qué era importante no rendía bien en un mundo obsesionado con los cuartos de hora (quarter-hours). La personalidad del locutor se redujo a la eficiencia.

El auge del algoritmo Spotify, Apple Music y YouTube absorbieron la función de descubrimiento, pero sin la voz humana. La máquina no te explica por qué un disco es clave; simplemente te tira el tema que sigue. Durante un tiempo, eso pareció ser "suficiente".

La migración Los apasionados de la música no dejaron de hablar de ella. Simplemente cambiaron de lugar:

Empezaron a hacer podcasts.

Escribieron newsletters en Substack.

Armaron comunidades en YouTube y TikTok.

Se convirtieron en historiadores, editores de playlists o influencers de nicho.

En otras palabras, se fueron a donde la profundidad es bienvenida en lugar de ser penalizada.

El rock mismo cambió La radio de rock solía premiar la "alfabetización musical": bandas, productores, escenas, linajes. A medida que el pop, el hip-hop y el consumo algorítmico ganaron terreno, la necesidad de explicar el disco fue desapareciendo. Las canciones pasaron a ser momentos, no movimientos.

¿El público los extraña?

Acá está la verdad incómoda: El público que los extraña existe, pero la radio prácticamente dejó de hablarles.

Fijate el éxito de los podcasts de música de larga duración.

Fijate el resurgimiento del vinilo.

Mirá a los creadores de TikTok que solo explican canciones y juntan millones de vistas.

Mirá los documentales, las biopics y los análisis de "álbumes clásicos".

La gente no perdió la curiosidad. Perdió el lugar en el dial donde esa curiosidad era recompensada.

La verdadera pérdida no fue la trivia, fue la confianza Esos locutores generaban una sensación de: "Si esta persona dice que esto importa, es porque realmente importa". Esa confianza es oro puro. Los algoritmos no pueden reemplazarla, el voice-tracking no puede fingirla y el branding no puede sustituirla.

La oportunidad que la radio sigue dejando pasar

La radio no necesita convertir cada salida en una cátedra. Pero necesita desesperadamente recuperar una alfabetización musical creíble, especialmente para:

Artistas heritage (consagrados).

Formatos recurrents.

Formatos para adultos que se basan en el significado y no solo en la novedad.

Irónicamente, en el momento en que la radio se alejó de los musicólogos, el público empezó a buscarlos en otros lados. Y lo mejor de todo es esto: la radio sigue siendo dueña del mejor escenario para ellos. Simplemente dejó de invitarlos a subir.




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