sábado, enero 24, 2026
Los oyentes de radio: quiénes son y cómo conectar mejor con ellos (por Dave Van Dyke)
A la audiencia de radio se la suele describir de forma muy general, pero la verdadera oportunidad está en entender por qué los distintos oyentes la siguen eligiendo y cómo activar esas motivaciones para lograr un compromiso más profundo. El oyente actual no responde a un solo perfil; es un conjunto de comportamientos moldeados por el hábito, el contexto y la comodidad.
El oyente habitual (El "Fiel")
Son los usuarios diarios, con tendencia a ser adultos pero para nada desconectados. Para ellos, la radio es un ritual: en el auto a la mañana, de fondo en el trabajo, o a la tarde para bajar un cambio. Lo que a veces se entiende mal es que su lealtad no es pasiva. Valoran la previsibilidad, sí, pero también el reconocimiento. Escuchan porque la radio se sigue sintiendo humana y local.
Punto a favor: El compromiso aumenta cuando la radio los trata como "insiders" (miembros del club). Las referencias al aire sobre experiencias compartidas y la continuidad de la comunidad les dan un sentido de pertenencia que los algoritmos no pueden replicar.
El oyente al volante (Commuter)
A pesar de la guerra por las pantallas en los autos, la radio sigue dominando porque elimina la fricción. Sin logueos, sin buffering y sin fatiga de decisión. Estos oyentes no quieren elegir; quieren algo que funcione ya mismo.
Punto a favor: Las radios pueden tratar el auto como un espacio compartido en vivo con relevancia en tiempo real (clima, tránsito, sorpresas locales) que refuerza el valor de la radio como el medio más reactivo en la calle. Cuanto más refleje la radio el ritmo del viaje, más indispensable se vuelve.
El oyente joven (Phone-First)
Los más jóvenes no rechazaron la radio; la mudaron de lugar. Se encuentran con ella a través de streams, videos, redes sociales y recomendaciones. Su escucha es intencionada pero fragmentada. Les impresiona menos la disciplina de los formatos y se sienten más atraídos por momentos que se perciben auténticos o culturalmente fluidos.
Punto a favor: El compromiso crece cuando la radio crea "puntos de entrada" en vez de exigencias. Momentos breves, compartibles y una programación que entiende el salto entre plataformas hacen que la radio sea compatible con su estilo de vida.
El consumidor multiplataforma
Hoy es la gran mayoría. Saltan de la radio a los podcasts y de las playlists al video según su humor o lo que estén haciendo. No comparan las plataformas emocionalmente; les asignan "trabajos" específicos.
Punto a favor: La radio gana cuando define claramente su rol. La conexión en vivo, la compañía y la inmediatez son sus ventajas competitivas. Las radios que dejan de perseguir el comportamiento "on-demand" —y en su lugar enfatizan lo que solo el vivo puede dar— logran una mayor fidelidad.
La visión general
El compromiso futuro de la radio consiste en reconocer que la misma persona suele rotar por distintos modos de escucha. Cuando la radio entiende el contexto —y no solo la demografía— deja de competir por la atención y empieza a ganársela.
Ahí es donde está el crecimiento en este 2026.
¿Se nos va la mano con el branding? Cuando la marca de la Radio empieza a jugar en contra (Por Dave Van Dyke)
El branding se supone que está para construir memoria, confianza y preferencia. Pero hay un punto —uno que muchos medios cruzan sin darse cuenta— en el que la marca deja de trabajar para vos y empieza a ser tu propio enemigo.
Y sí, el sobre-branding es real.
La repetición siempre fue la piedra angular de cualquier estrategia de radio. "Decí el nombre de la radio todo el tiempo y la audiencia se lo va a acordar". Esa lógica tenía sentido antes; hoy, quedó totalmente desfasada.
La verdad incómoda es esta: el sobre-branding acelera la "comoditización". Cuando cada bache, cada separador y cada transición suena como un ejercicio de marketing, el público deja de percibir distinción y empieza a escuchar monotonía. La marca no se siente más fuerte; se siente más ruidosa.
No es solo un problema de las AM o las noticias
Las radios de noticias o de debate son los infractores más obvios. Ese recordatorio constante de que son "líderes", "confiables" o "último momento" corta el ritmo y debilita la credibilidad. Cuando el branding pisa la narrativa o la emoción, la marca se asocia con la interrupción y no con la autoridad.
Pero la radio musical sufre igual, o incluso más. En los formatos musicales, el exceso de marca:
Rompe el flujo emocional entre canciones.
Le recuerda al oyente que está en un entorno programado (le saca la magia).
Refuerza la idea de que la radio es intercambiable con cualquier otra playlist.
Si el nombre de la radio importa más que el momento musical, el oyente se pregunta inconscientemente: “¿Por qué estoy escuchando esto en lugar de poner mi propio streaming?”. Eso no es una victoria de marca; es un error táctico.
El peligro real: el cansancio, no el olvido
La mayor parte del sobre-branding nace del miedo: miedo a que la audiencia se olvide de la radio, del dial o del nombre. Pero el público no se olvida de las marcas con las que conecta emocionalmente.
Lo que sí hace el público es ignorar a las marcas que interrumpen demasiado. Una vez que el oyente puede predecir el eslogan antes de que el locutor lo diga, el cerebro deja de procesarlo. En ese punto, el branding dejó de ser un refuerzo para convertirse en ruido blanco.
Un branding inteligente no significa "menos" marca
Significa una mejor imagen de marca. Las marcas más fuertes hoy no declaran quiénes son: lo demuestran.
Dejá que la selección del contenido lleve el sello de la radio.
Que los conductores encarnen la marca a través del tono, la curiosidad y su punto de vista.
Dejá que la música fluya, que los momentos respiren y que las historias se cuenten sin recordatorios constantes de propiedad.
Si un momento se siente auténtico, memorable o emocionante, ese momento ya es la marca, aunque no se mencionen las siglas ni una sola vez.
En conclusión
El branding funciona mejor cuando:
Mejora la experiencia del oyente.
Respeta a la audiencia.
Confía en la memoria en lugar de forzarla.
El objetivo no es decir tu nombre más seguido. Es lograr que tu audiencia sienta que está en un lugar que no puede encontrar en ningún otro lado. Cuando lográs eso, no se olvidan más.
Streaming, podcasts, radio: usamos cada uno por una razón completamente distinta (Por Dave Van Dyke)
Durante años, la industria del audio se hizo la pregunta equivocada: ¿Por qué la gente elige una plataforma en lugar de otra?
Siempre se asumió que la elección dependía de la edad, el gusto o la tecnología. Pero el comportamiento real de la audiencia cuenta otra historia. La gente no elige el audio solo por preferencia; lo elige según lo que necesita en ese momento.
Cada plataforma entrenó a los oyentes para comportarse de formas específicas:
El streaming musical nos entrenó para ser curadores. Se espera que el oyente decida todo: estado de ánimo, género, artista, tempo e incluso la intención emocional. Los algoritmos ayudan, pero la responsabilidad final es del usuario. El streaming ofrece control, pero también genera la presión de tener que elegir bien.
El audio en redes sociales nos entrenó para "actuar". El sonido se volvió un accesorio de identidad y visibilidad. El audio es algo que hay que compartir, publicar y juzgar. Escuchar ya no es algo privado; es expresivo.
Los podcasts nos entrenaron para elegir con intención. Requieren un compromiso: un tema, una voz, un bloque de tiempo determinado. Escuchar podcasts es inmersivo y tiene un propósito. A menudo reemplaza a la lectura o al estudio. Es valioso, pero exige concentración y esfuerzo.
Y después está la radio.
Mientras el streaming nos obliga a elegir, las redes a figurar y los podcasts a concentrarnos, la radio sigue siendo el único medio que permite escuchar sin decidir y, al mismo tiempo, ofrece personalidad, compañía y una experiencia compartida.
La radio no elimina la elección: la absorbe. En un mundo saturado de opciones, la radio te saca de encima la carga de decidir qué viene después. La emisora, el locutor, el formato; ellos eligen para que el oyente no tenga que hacerlo. Eso no es una limitación. Es su mayor virtud.
Así es como la radio resuelve el "estrés de decisión" de la audiencia:
Crea continuidad en un día fragmentado.
Da una sensación de movimiento a través del tiempo (la noción del "vivo").
Ofrece voces de confianza que seleccionan para el público, con criterio humano.
Por eso la radio sigue siendo fuerte en los lugares donde la fatiga por decidir es más alta: el auto, la oficina, la cocina o los espacios compartidos. Son momentos donde la gente no quiere gestionar contenido; quiere que el contenido se gestione solo.
Cuando la radio se evalúa estrictamente como un reproductor de música, siempre va a estar en desventaja. Pero cuando se entiende como una experiencia funcional —una que reduce la carga mental y a la vez conecta personas— su valor real salta a la vista.
El futuro del audio no se trata de que una plataforma reemplace a la otra. Se trata de que cada una entienda su rol en la vida del oyente:
Streaming es control.
Podcasts son intención.
Audio social es expresión.
La radio es alivio.
Y ese alivio puede ser la forma más poderosa de fidelidad que el audio puede crear.
El oyente que la radio imagina vs. el oyente que realmente la escucha (por Dave Van Dyke)
La radio se pasó la vida entera imaginando a su oyente ideal.
Ese oyente está alerta. Concentrado. Emocionalmente disponible. Se fuma las tandas publicitarias como si fuera un deber cívico. Escucha cada palabra que dice el locutor. Se da cuenta si el bache entre temas duró un segundo de más. Agradece la artística. Entiende las reglas del concurso a la primera.
Ese oyente es imaginario.
El oyente que la radio recibe de verdad está manejando, está colgado pensando en cualquier cosa, llega tarde, tiene hambre, está un poco estresado y apenas registra que la radio está prendida. No es que eligió la radio con lupa; terminó ahí. Está escuchando... pero no "escuchando-escuchando".
Y ahí es donde aparece la comedia. El oyente imaginado escucha un bloque perfectamente producido. El oyente real escucha: "—y a continuación— ah, buenísimo, este tema". El oyente imaginado nota la coherencia de la marca. El oyente real nota cuando la canción suena más rápido o le cortaron el final. El oyente imaginado escucha de forma lineal.
El oyente real escucha de forma oportunista: hasta que el semáforo se pone en verde, le entra un llamado o la vida lo interrumpe otra vez.
Los programadores lo saben. El equipo de la radio lo sabe. Sin embargo, las reuniones de producción siguen girando en torno al oyente imaginado: ese que presta atención, evalúa el producto y tiene opiniones formadas sobre los separadores. Mientras tanto, el oyente real está doblando la ropa.
Acá está el giro: la radio no tiene éxito a pesar de esa escucha distraída. Tiene éxito gracias a ella.
La radio es el medio que no te exige contacto visual. No te pausa la vida; viaja al lado tuyo. El oyente real no se "inclina" hacia el parlante; deja que la radio lo acompañe.
Por eso la claridad le gana a la astucia. Por eso funciona la repetición (aunque nosotros mismos pongamos los ojos en blanco). Por eso los mejores locutores suenan como compañeros y no como presentadores de gala. Y por eso los momentos importan más que la perfección.
El oyente imaginario quiere que la radio lo impresione. El oyente real quiere que la radio encaje en su día.
Cuando la radio se olvida de esto, sobreproduce, le mete demasiada marca y sobreexplica todo. Cuando la radio lo recuerda, el medio fluye sin esfuerzo —incluso cuando, detrás de escena, el trabajo sea enorme—.
El futuro de la radio no le pertenece al oyente que presta muchísima atención. Le pertenece al que está en otra... y se queda escuchando igual.
La radio sigue ganando porque encaja con la vida real.
Cuando "sin publicidad" no es realmente gratis: por qué la promesa favorita de la radio puede fallar (Por Dave Van Dyke)
Durante años, la radio se apoyó en una de sus tácticas más conocidas para convencer a la audiencia de que pasa "más música que los demás": el bloque exclusivo sin cortes. Ya conocés la frase de memoria: "Fueron siete canciones seguidas... sin publicidad".
En los papeles, parece una
victoria para el oyente. En la realidad, puede estar dañando silenciosamente la
confianza. Porque la verdad es que los oyentes no son ingenuos. Saben que esas
tandas van a llegar —y a menudo en bloques más largos e intensos para
"compensar" el tramo libre. Entonces, en lugar de generar buena
voluntad, la táctica suele provocar el efecto contrario: aumenta la irritación
y desgasta la credibilidad.
Expectativa vs. Realidad
La psicología conductual nos dice
que la palabra "gratis" o "libre" dispara una expectativa
muy fuerte. Cuando algo se promete como gratuito, el consumidor espera costo
cero, sin letra chica. Por eso, cuando el "sin cortes" es en realidad
un "te la cobro después", la interrupción posterior se siente mucho
peor que si no se hubiera prometido nada.
El contraste hace que la tanda
publicitaria se perciba más pesada, larga e intrusiva —incluso cuando la carga
total de anuncios no haya variado.
¿De verdad los oyentes se lo
creen?
La mayoría entiende que la
publicidad es el precio de la "radio gratis". Muchos incluso aceptan
ese intercambio. Lo que no les gusta es que los manipulen emocionalmente. En el
momento en que un oyente siente que la promesa fue más un recurso de marketing
que una verdad, la relación con la marca se debilita. No pasa de la noche a la
mañana, ni de forma dramática. Pero ocurre en silencio. Repetidamente. En
conjunto.
Y esa erosión de la confianza es
mucho más dañina que cualquier tanda individual.
¿Realmente funciona?
Sorprendentemente, las
investigaciones sugieren que la mayoría de los oyentes no se escapan
inmediatamente cuando arrancan los avisos. Muchos se quedan. El abandono
aumenta no solo por la existencia de la publicidad, sino por cómo se empaqueta
y se percibe.
- ¿Bloques de tanda larguísimos? Irritante.
- ¿Interrupciones frecuentes? Frustrante.
- ¿Que te vendan que te escapás de los anuncios
para después castigarte con ellos? Eso se siente manipulador.
Y la manipulación rara vez genera
lealtad.
Un mejor camino a seguir
Si la radio realmente quiere
estirar el tiempo de escucha y reconstruir la lealtad emocional, las mejores
estrategias no pasan por eslóganes tramposos. Tienen que ver con:
- Un ritmo de pauta más inteligente.
- Bloques de tanda más cortos.
- Un compromiso más significativo con el contenido.
- Una conexión más fuerte de los conductores con la
audiencia.
- Un mensaje honesto.
La industria no necesita trucos
psicológicos. Necesita credibilidad, coherencia y respeto por la
inteligencia del oyente. Porque el "sin publicidad" no es gratis si
te está costando, silenciosamente, la confianza de tu público.
miércoles, enero 21, 2026
Por qué la gente sigue escuchando las mismas canciones después de 50 años (Dave Van Dyke)
Seamos honestos: en teoría, esto no debería funcionar.
Canciones grabadas hace medio siglo. Reproducidas una y otra
vez. A veces, varias veces al día. Criticadas, ridiculizadas y descartadas como
"quemadas".
Y, sin embargo, el público sigue escuchando.
Sin tolerarlas. Sin soportarlas. Escuchando.
Eso se debe a que estas canciones dejaron de ser
"música" hace mucho tiempo.
Estas canciones no se escuchan, se sienten.
Tras décadas de exposición, una canción ya no funciona como
contenido. Se convierte en un atajo emocional.
Los oyentes no reaccionan a la letra ni a la producción. Se reconectan con:
quiénes eran cuando la vida se sentía abierta
momentos antes de que la responsabilidad los agobiara
una versión de sí mismos que aún les resulta familiar
Por eso la repetición no debilita el impacto. Lo profundiza.
"La gente ya no escucha estas canciones. Se recuerdan a sí mismos a través de ellas". La familiaridad no es aburrida, es eficiente. La mayor parte de la escucha ocurre en entornos con mucha carga cognitiva:
-conducir
-trabajar
-multitarea
-gestionar el estrés
En esos momentos, el cerebro no busca descubrir. Busca
tranquilidad.
Una canción de 50 años no requiere esfuerzo, ni riesgo
emocional, ni procesamiento. Simplemente encaja.
"Cuando la vida es exigente, la familiaridad se
convierte en una característica, no en un defecto".
El oyente no eligió la canción.
Aquí es donde la radio a menudo malinterpreta su propio
éxito.
Los oyentes no sintonizan una canción específica. Eligen:
-una emisora confiable
-un sonido predecible
-una emisora conocida
-seguridad emocional
La repetición se convierte en tranquilidad. Escuchar las mismas canciones confirma que la emisora se mantiene en su carril.
"La canción no es el destino. La emisora lo es".
El hábito supera a la preferencia casi siempre.
Esta es la verdad incómoda:
"La gente no escucha lo que le gusta. Escucha lo que
está acostumbrada".
Años, a veces décadas, de escucha habitual convierten una
emisora en parte del ritmo diario. Una leve irritación rara vez provoca
desconexión. La interrupción del patrón sí.
La audiencia cambió, y con ella la recompensa.
El oyente que amaba estas canciones a los 25 años las
escucha de forma diferente a los 55 o 65.
Lo que antes le emocionaba, ahora le da estabilidad.
Lo que antes le parecía rebelde, ahora le da seguridad.
La recompensa emocional no se desvaneció, sino que evolucionó.
La verdadera lección para la radio:
Los oyentes no se aferran a las canciones antiguas por falta
de gusto.
Las usan como:
anclas emocionales
reductores de estrés
continuidad en un mundo fragmentado
Pero la comodidad tiene un plazo de caducidad.
La oportunidad para la radio no es abandonar la familiaridad, sino renovarla sin romper la confianza. Porque el verdadero riesgo no es la repetición.
Es confundir la memoria con el impulso.
sábado, enero 10, 2026
No capacites a tu reemplazo. (Sobre Eleven Labs)
Cómo la timba del mango fácil está liquidando la locucion y el doblaje desde adentro. Por Rob Marley.
Hace poco, un locutor y actor de doblaje subió un link a Reddit que llevaba a una web armada con IA. Ahí explicaba cómo sentía que lo habían estafado con los pagos de su clon de voz en ElevenLabs. La página es detallada: números de uso, lo que esperaba cobrar, los plazos. Parece el descargo de alguien que intenta hacer cerrar una promesa con un balance que no le da ni de casualidad.
Que tenga razón con los números es casi lo de menos. Lo que importa es lo que la situación dice de fondo.
Cuando salió la clonación de voz, muchos abrieron el paraguas con razón: una tecnología nueva que la gente no termina de entender debería hacer que los locutores y doblajistas la piensen dos veces antes de mandarse de cabeza. Pero, a pesar de las advertencias, un montón de gente se apuró a subirse al tren. No pensaban en la ética ni en qué iba a pasar después. Pensaban en el ingreso pasivo. La oferta era tentadora: grabás una vez y dejás que tu clon digital haga el laburo. Te tirás a "descansar" mientras caen los dividendos. Sin castings, sin retomas, sin clientes; solo guita que aparece mientras hacés otra cosa.
Esa fantasía salió cara.
Muchos se convencieron de que eran unos vivos bárbaros. Tipos con visión, que se estaban atajando del cambio. Algunos lo vendieron como "adaptación". Otros lo vieron como plata de arriba. La idea de que esto podía vaciar la industria ni se les pasó por la cabeza, o la despacharon con las excusas de siempre sobre el progreso y lo inevitable.
Ahora la realidad les dio un cachetazo: los pagos son monedas. El uso es un subibaja. Las plataformas manejan los hilos de todo lo que importa. Las condiciones te las cambian por abajo de la mesa. Los reportes son cualquier cosa menos claros. Las voces entran en una bolsa común, se liquidan, se normalizan. El que puso la materia prima no pincha ni corta una vez que el sistema arranca. En ese punto, sos un espectador mirando numeritos en un panel, rogando que signifiquen lo que vos creés.
Las empresas de IA están para escalar. Optimizan volumen y bajan costos. Los que aportan son piezas intercambiables. Una vez que juntaron datos suficientes, lo que valga cada uno individualmente cae en picada. Así funcionan estos sistemas. Esperar lealtad o un trato justo de esa estructura es de ingenuos.
Lo que da más bronca es que el daño no se queda solo en los que se metieron. Cada clon entrenado le baja la vara a todo el resto: las tarifas se hacen bosta. Los clientes empiezan a dudar de por qué pagarle a un humano cuando una voz sintética zafa lo suficiente para lo que necesitan. La industria cambia, y los que ayudaron a que esto pase se sorprenden de que no les hayan guardado una silla en la mesa. Nunca se las iban a dar.
No se trata de odiar la tecnología. Las herramientas cambian y el laburo evoluciona. Es lo normal. Se trata de tener criterio. De darse cuenta de cuándo te están pagando para que te serruches el piso solo y entender que un mango rápido hoy puede costarte muchísimo más de lo que te da.
Vender tu voz siempre fue parte del laburo. Entregar lo que te va a reemplazar es cruzar una línea muy distinta. Una vez que perdés ese control, el arrepentimiento no te lo devuelve. No hay vuelta atrás. No hay reclamo que valga cuando la plataforma decide que ya no le servís.
Ese posteo en Reddit es un aviso: se vienen muchas más historias así. Los sistemas van a mejorar. La guita va a ser menos. El poder se va a seguir alejando de los que se creyeron más vivos que nadie.
Los actores de doblaje y locutores tienen que pensar más allá de un puñado de dolares. No entrenen a su reemplazo. No importa qué tan brillante parezca la oferta. Cuando alguien les ofrezca plata para ayudarlos a sacarse de la ecuación, créanles. Cuando el espuma baje, algunos van a seguir en pie. Otros se van a quedar escuchando a otro decir las palabras que no querían oír: "Te lo dijimos".
Para los que recién arrancan, esto no es el fin del mundo. El camino nunca fue ser más ruidoso, rápido o barato que una máquina. Siempre se trató de ser humano de formas que un sistema no puede caretear por mucho tiempo: el gusto, el criterio, el saber escuchar, el timing, la adaptación. La capacidad de leer el ambiente y resolverle un problema a otro cara a cara. Esas cosas siguen pesando. Y siempre va a ser así. El laburo que sobreviva no va a venir de modelos de entrenamiento ni de buscar el camino corto. Va a venir de los que ponen el cuerpo, hacen la tarea y construyen confianza sesión tras sesión. Ese camino no tiene luces de neón, pero es el posta. Y todavía está ahí.
jueves, enero 08, 2026
La radio es como la gravedad.
La gravedad es esa fuerza invisible que nos mantiene a todos con los pies sobre la tierra.
No la ves. No la cuestionas. Pero todo depende de ella.
Dave Sturgeon, analista y especialista del medio, dice que con la radio pasa lo mismo.
Mientras las plataformas digitales globales se expanden al mundo, la radio hace el camino inverso: se focaliza en lo local.
Pone el foco en lo que de verdad importa:
Las calles por las que manejás todos los días.
Los locales a los que vas en persona.
Lo que sentís.
El embotellamiento en el que estás atascado.
Las voces que reconocés al toque.
Ese imán es lo que vale.
Porque la influencia no se logra solo por el alcance, sino por la relevancia.
Los algoritmos pueden apuntar a un código postal, pero no pueden generar sentido de pertenencia.
La radio no se limita a pasar audio para un mercado; se queda anclada ahí mismo.
Por eso la radio todavía:
Hace que los negocios del barrio despeguen.
Moviliza a la gente en una emergencia.
Junta plata para causas que importan de verdad.
Logra que una marca sea un nombre familiar.
Esto no es una cuestión de escala. Es gravedad.
Y la gravedad no falla nunca.
La confianza no se puede "segmentar". Te la tenés que ganar todos los días, ahí en el dial, siendo constante. Tal cual como hace la radio.
Por eso, en un mundo obsesionado con lo "global", la radio sigue siendo el medio local más potente del planeta.
martes, enero 06, 2026
Realidad del mundo del audio y la radio: balance del 2025
Cada año, para esta época, aparecen los mismos comentarios de siempre en mi feed:
"Los podcasts mataron a la radio". "El streaming reemplazó a la radio". "La radio satelital en Estados Unidos lo cambió todo".
Buenas opiniones. El tema es que no coinciden con los datos.
Según los últimos números de Nielsen / Edison Research, los adultos en EE. UU. pasan más de cuatro horas por día escuchando audio. De todo lo que se escucha con publicidad:
67% es radio
20% son podcasts
10% es streaming musical
3% es radio por satélite
Un gráfico lo resume todo: cuando juntás todo el audio con avisos en una sola barra, la radio se queda con más de dos tercios del total; el resto compite por el tercio que sobra.
Es cierto, los oyentes más jóvenes están sumando opciones on-demand. Entre los 18 y 34 años, la cosa está así:
Radio: 45% del tiempo de escucha
Podcasts: 37%
Streaming + satélite: 18%
Eso no es que la radio esté "perdiendo". Sigue ganando, incluso en el segmento que más cambió.
¿Y cuando mirás a los adultos de más de 35? Ni se le acerca:
74% del tiempo es radio
Podcasts: 13%
Streaming: 9%
Satélite: 4%
Otra verdad incómoda: el 80% de lo que se escucha en el auto sigue siendo radio. Ahí es donde están el alcance, la frecuencia y el hábito.
¿Qué escucha la gente?
Noticias y programas de debate (el "talk show") lideran el ranking.
Música contemporánea para adultos.
Clásicos de siempre.
Country.
Deportes.
Palabra hablada. Relevancia local. Voces de confianza.
Esto es lo que los posteos de "la radio murió" no llegan a entender:
Los podcasts, el streaming y el satélite no reemplazaron a la radio. 👉 Expandieron el universo sonoro.
La radio sigue siendo la plataforma de audio n.º 1 del mundo porque es:
Gratis.
Local.
Está en todos lados.
Se basa en el hábito.
Está pensada para un alcance masivo a gran escala.
Conclusión de fin de año:
El mundo del audio nunca fue tan grande como ahora. La radio sigue siendo el barco insignia.
Todo lo demás suma, pero no la saca del lugar.
lunes, enero 05, 2026
Comprobado: La radio musical necesita más locución.
Si sos director, no le cierres la boca a tus locutoresy locutoras, entrenalos para que aprendan a hablar de cosas interesantes y a manejar los tiempos, pero sobre todo, impulsalos a contar historias y anécdotas de sus vidas que se puedan relacionar con la música que presentan.
¿Quién iba a pensar que en esta
época de plataformas de streaming la gente reaccionaría positivamente a lo que
dicen los locutores y locutoras entre tema y tema?
Hace unos años, la Escuela
Annenberg de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad de California del
Sur publicó en los Estados Unidos un estudio sobre la influencia que las
personalidades de radio tienen en sus oyentes.
Sabemos que los conductores de
programas de radio “periodísticas” o de “noticias” tienen un vínculo fuerte con
sus oyentes porque comparten opiniones, por su parte, los locutores de radios
musicales conectan con la audiencia a través de sus canciones favoritas.
Este estudio, incluyó a oyentes
de entre 18 y 39 años, también sostiene que hay otra razón por la cual los
oyentes se enganchan con los presentadores: su personalidad, algo que muchos
directores de radios musicales trataron de cancelar en su búsqueda por pasar
más música y hablar menos.
El mensaje es clarísimo: los
oyentes se conectan con los locutores por lo que dicen al aire y no solo por la
música que programan. En pocas palabras, la Escuela Annenberg nos recuerda que
es hora de que los locutores hablen y los directores de radio se callen. La
radio no puede competir contra Spotify simplemente pasando más música y
hablando menos.
El estudio incluye el término
"interacción parasocial" (PSI) que describe esa intimidad que se
genera entre los personajes de los medios y la audiencia. La PSI analiza la
relación que se da entre una "persona normal" y "personajes
famosos" como estrellas de cine, deportistas y personalidades de la radio.
La PSI es una fuerza poderosa que crea un vínculo entre el oyente y el locutor; esto hace que la gente esté pendiente de su presentador favorito y se quede más tiempo escuchando la radio cuando ese locutor está al aire.
El estudio ofrece algunos
valores interesantes para tener en cuenta:
- El vínculo es tan fuerte que el 55% de los
encuestados dice que escucha a su personalidad favorita en una computadora
o dispositivo móvil cuando no tiene una radio a mano.
- Los encuestados afirman escuchar a su locutor o
locutora favorito entre dos y cuatro horas en un día típico.
- El 81,1% dice que escucha a su personalidad
de radio favorita cada vez que puede.
- El 51% dice que compró un producto o
servicio publicitado durante el horario de su presentador o presentadora favorita.
- El 75% prende la radio porque sabe que su
personalidad favorita está al aire.
- El 79,4% escucha más tiempo una radio si
sabe que su locutor o locutora favorita está al aire.
- El 58,6% escucha con más frecuencia una
radio que antes, apenas se entera de que ahí está su locutor o locutora favorita.
- El 85% cambia de estación con menos
frecuencia cuando su personalidad favorita está al aire.
- El 71,6% habla con sus amigos sobre su
locutor o locutora favorita o sobre lo que escuchó durante su turno.
Es importante destacar que este estudio, que contó con 733 participantes: 69,5% mujeres y 30,5% hombres con la la misma PSI para ambos géneros, habla de los locutores y locutoras de radios musicales, que tienen un tiempo limitado para hablar entre canciones (Radio Formula). Esto es lo más sorprendente de los resultados.
Por otro lado, las redes sociales
juegan un papel clave en la interacción parasocial (PSI). Permiten que el
oyente se sienta todavía más conectado con su locutor o locutora. Los
resultados muestran lo importante que es que las personalidades de la radio tengan
un perfil en Facebook, Instagram o YouTube.
- El 70% de los encuestados sigue a su locutor
o locutora o radio favorita en redes sociales.
- El 55,2% dice que seguir a sus locutores o
locutoras en las redes los hace sentir que los conocen mejor.
- El 54,5% sigue a su locutor o locutora favorita
en Facebook; el 24,3% en Twitter y el 11,7% en YouTube.
- El 61,4% sigue a la radio en Facebook, el 22,5%
en Twitter y el 9,4% en YouTube.
Evidentemente, las redes sociales
juegan un papel tan importante en la construcción de la PSI como lo que el
locutor o locutora hace al aire. Es una herramienta fundamental para armar una
buena base de seguidores, ganar audiencia y asegurarse el laburo en radio.
Ahora, dejando de lado las
cifras, veamos las respuestas a dos preguntas abiertas de la encuesta. Estas
respuestas nos dan la clave para tener éxito en radio y ganarle a la
competencia.
Pregunta: “¿Qué es lo que hace
que él/ella/ellos sean sus personajes favoritos de radio?”
Respuesta: “Sabe conectarse con
el oyente; se siente como si fuera uno de nosotros”.
Pregunta: “Explicá por qué
comunicarte a través de las redes sociales con tu personalidad de radio
favorita te hace sentir que los conocés mejor”.
Respuesta: “Al tomarse el tiempo
para responder, construimos una relación aunque nunca nos hayamos visto o no me
conozca personalmente”.
Respuesta: “Siento que leer los
posteos en Facebook de mi radio o de mi personaje favorito me ayuda a sentirme
un poco más conectado y me permite compartir mis opiniones con ellos más
fácilmente. Esto definitivamente ayuda a acercar la radio a sus oyentes, y
nosotros tenemos la oportunidad de pedir algo en particular, compartir un
recuerdo o hacer alguna pregunta. Hace que la radio parezca más conectada con
el oyente y más accesible”.
Respuesta: “Escuchar sobre sus actividades cotidianas me hace sentir más conectado”.
¿Querés información más
actualizada?
Desde que salió esta información,
se compartieron varios estudios sólidos que no solo confirman esto, sino que lo
refuerzan, incorporando el papel del streaming, los podcasts y las redes
sociales como extensiones naturales del vínculo entre el locutor o locutora y
el oyente.
Investigaciones más recientes nos
dicen:
1) La interacción parasocial
sigue viva… y es más fuerte
La teoría de la PSI hoy es
considerada un activo estratégico. Investigaciones entre 2020 y 2024 confirman
que:
- La PSI aumenta el tiempo de escucha de la emisora,
ya sea en radio por aire, streaming o podcast.
- Las voces humanas generan confianza y hábito, algo
que los algoritmos no pueden copiar.
- El oyente siente al locutor o locutora como
“alguien conocido”, incluso con intervenciones cortas.
2) Jacobs Media: menos charla y
más fidelidad
Jacobs Media, una consultora muy
influyente en EE. UU., demostró en su Techsurvey 2022-2024 que:
- Los oyentes se acuerdan más de la radio cuando hay
locutores y locutoras reconocibles.
- La música “sola” no genera lealtad.
- Las radios con personalidades fuertes retienen a la
audiencia por más tiempo, incluso entre usuarios fieles de Spotify.
- Frase clave: “La música está disponible en todas
partes. El acompañamiento, no”.
3) Nielsen: la voz impulsa
resultados de audiencia y comerciales
Datos recientes de Nielsen
confirman que:
- Los programas con personalidades identificables
tienen mayor tiempo promedio de escucha (TSL).
- Los avisos leídos por el locutor (PNT) generan más
recuerdo e intención de compra que las publicidades genéricas en la tanda.
Esto valida que más del 50% compró algo recomendado por el locutor o
locutora a la que escuchar asiduamente.
4) Redes sociales y podcasts: la
PSI se expandió
Lo que antes era solo Facebook,
hoy es: Instagram, TikTok, Podcasts y clips de video corto. Estudios de Edison
Research (2023–2024) muestran que:
- El oyente no ve al locutor o locutora como algo
aislado, sino como la cara (y voz) de la radio.
- El podcast del locutor o locutora refuerza la
escucha en FM, no la reemplaza.
Incluso Spotify sabe que el
locutor o la locutora es importante
Desde su lanzamiento, el "AI
DJ" de Spotify se consolidó como una de las funciones más usadas. Spotify
sabe que el engagement real viene de la personalización y la sensación de
compañía, algo que están tratando de imitar con inteligencia artificial.
Conclusión:
La radio no compite contra
Spotify, sino contra el silencio. Los algoritmos llenan espacio, pero los
locutores ofrecen compañía. Sacar locución empobrece el producto. No se trata
de hablar más, sino de hablar mejor: con identidad, historias y preparación. El
locutor o locutora hoy es un curador musical que le da sentido a la música más
allá de la canción.
Si sos director, no le cierres la
boca a tus locutores y locutoras. Entrenalos, pero sobre todo permitiles contar
historias personales que conecten con la música. Acordate que la información
está en todos lados; la diferencia está en lo que vos hagas con ella.
Aumentá tus ingresos con tu marca de radio (sin sumar más tandas publicitarias)
Las ventas comerciales en radio vienen bajo presión hace tiempo. Por eso, es fundamental buscar fuentes de ingresos adicionales para tu emisora. Por suerte, existen varias opciones que encajan de forma natural con el ADN de tu marca. Acá tenés tres maneras de generar ingresos extra que se alinean perfectamente con la identidad de tu radio.
Buscale un sponsor a tus
"benchmarks o micros"
Un benchmark es un
segmento probado que genera momentos de alta audiencia (tune-in). Ejemplos de
esto son el Top 40 en Global (Reino Unido), Het Foute Uur en
Qmusic (Países Bajos) o los Elvis Duran Phone Taps en z100.
Pensá en tu ranking semanal, una
sección fija de tu programa matutino o esa semana temática anual que tanto
éxito tiene. Estos segmentos pueden hacer más que solo atraer audiencia: podés
monetizarlos sumando un sponsor exclusivo.
Global ya lo hace con su Big
Top 40, que está sponsoreado por la operadora móvil EE. Este patrocinio se
escucha en el programa de radio, pero también tiene visibilidad online.
Creá ediciones de podcast
sponsoreadas de tus segmentos
¿Por qué no llevar tus segmentos
un paso más allá? Si ya sabés qué secciones de tu radio funcionan mejor,
potencialas online con ediciones exclusivas en formato podcast. Podés publicar
entregas clásicas de esos segmentos o producir versiones más largas y profundas
que vivan exclusivamente como podcasts, contenido para redes o en tu web. Con
un auspicio, estos episodios se convierten en una fuente de ingresos adicional
basada en tu mejor contenido de aire. Además, el audio funciona como marketing,
reforzando la marca de tu radio en el creciente mundo del on-demand.
Generá ingresos a través de la Radio Visual (no stream)
La radio visual pone tu marca
literalmente frente a los ojos del público. Esto abre espacio extra para
sponsoreo de logos, pre-rolls de video, avisos cortos o clips sponsoreados con
los mejores momentos del programa. Cada segmento se vuelve el doble de valioso
al instante: como programa de radio y como producto de video. Ambos son
vendibles y atractivos para los anunciantes.
El futuro de la radio no está
solo en lo que transmitís, sino en cómo vive tu marca en múltiples plataformas.
Así que no limites tus ingresos a las tandas publicitarias del aire. Tratá a
todo tu contenido como un activo capaz de generar ganancias.
Más formas de generar ingresos con tu Artística.
La imagen sonora de tu radio no
solo hace que la emisora suene bien, sino que la vuelve más exitosa porque ayuda
a reducir los momentos de mayor vulnerabilidad.
Pensalo así: los oyentes suelen
cambiar de dial o dejar de escuchar cuando termina su canción favorita, cuando
un locutor arranca con un tema que no les interesa, o cuando empieza la tanda
publicitaria.
Todos estos son momentos de
"alto riesgo" donde una artística sólida y dinámica puede suavizar la
transición y mantener a tu audiencia enganchada por más tiempo.
Pero eso es solo una parte. Hay
todavía más formas en las que el branding sonoro puede aumentar el Tiempo de
Escucha (TSL) y, en última instancia, tu facturación.
Generá "FOMO" (miedo a perderse algo)
Cuando hacés un "tease"
(un adelanto) de lo que viene con una buena producción, generás una sensación
de anticipación. Si tirás un adelanto antes de cada corte, le estás haciendo
una promesa a tu audiencia.
Con una artística potente, podés
resaltar ese adelanto y hacer que se destaque. El sonido de suspenso adecuado
hace que los oyentes presten atención inconscientemente y se queden prendidos
para ver qué sigue. Esto se traduce en más tiempo de escucha y en que tus
adelantos sean mucho más efectivos.
Soná como una marca Premium
Una artística de alta calidad
hace que tu radio se sienta como una marca de primer nivel. Los oyentes asocian
un buen sonido con la confiabilidad y el profesionalismo, y eso genera lealtad.
La gente quiere escuchar una radio que suene impecable y sea seria.
Así que soná como la "marca
líder" que sos y mantené a tu audiencia objetivo siempre cerca.
Facilitá la orientación para los "zappers" y oyentes casuales
Los separadores ultra cortos que
comunican al instante quiénes son, qué está pasando y por qué vale la pena
quedarse, ayudan a reducir la confusión (un disparador comprobado para que la
gente cambie de radio).
Pensá en frases para los
locutores en vivo como: "Esto es X FM, se viene [x], ahora suena
[y]". Esto ayuda especialmente a los oyentes casuales que enganchan la
radio justo en las transiciones. Cuando saben al toque quién sos y por qué
deberían escucharte, es mucho más probable que te elijan por sobre la
competencia.
Conclusión: Con el audio
imaging adecuado, no solo llenás los baches; transformás cada segundo en un
momento de marca que construye fidelidad, sube el TSL y potencia tus ingresos.
Convertí la artística de tu radio y marca de audio en un generador de ingresos.
Tu imagen de audio o artística impacta de lleno en el comportamiento de la audiencia. Los jingles y sweepers (separadores) bien usados aumentan el tiempo de permanencia (TSL -Time Spent Listening), lo que se traduce en un crecimiento real de tus ingresos.
Tres formas de aumentar el engagement (la conexión emocional de la audiencia, lealtad y comunidad) y reducir la desconexión por completo:
1-Reduci los momentos de desconexión o fuga:
Los momentos más críticos para la caída de audiencia son las transiciones: el final de un hit, el inicio de una tanda publicitaria o cuando un locutor/a comienza a hablar. Estos son "puntos de salida" psicológicos donde los oyentes están más tentados de hacer zapping.
El branding de audio (artística) suaviza esos baches. En lugar de cortes en seco, la experiencia se siente continua e intencionada, manteniendo a los oyentes emocionalmente conectados y con menos ganas de irse. Si no se te van, tenés más tiempo de escucha, y eso es más plata para la radio.
2-Mantene viva la personalidad entre canciones
La artística entre temas no solo
mejora el flujo musical y el reconocimiento de marca, sino que mantiene viva la
esencia de la radio incluso cuando el locutor tiene el micrófono cerrado.
Al meter estratégicamente piezas personalizadas o frases características de tus conductores o highlights de programas entre canción y canción, la identidad de tu marca sigue presente durante los temas pegados. Tu radio nunca suena desconocida. El oyente siempre siente una presencia reconocida y familiar, lo que genera fidelidad y evita que se desconecte.
3 Aprende de las grandes películas: crea tensión y anticipación.
Las grandes películas usan el
diseño sonoro para crear climas y anticipación emocional. Tu radio puede hacer
exactamente lo mismo.
Usando elementos de edición que sumen intensidad (drones, camas cinematográficas, música in crescendo), hacés que el oyente sienta que se viene algo groso. Cuando un conductor tira un "adelanto" de lo que sigue y el diseño de audio acompaña esa manija, la urgencia se potencia. El oyente no se quiere perder lo que viene después.
Al utilizar elementos de imagen que aumentan la intensidad (efectos drones, whoosh, impacts, glitchs, risers, trailers, música in crescendo), hacés que el oyente sienta que se viene algo importante. Cuando un conductor tira un "adelanto" de lo que sigue y el diseño de audio acompaña esa venta, la urgencia se potencia. El oyente no se quiere perder lo que viene después.
Tu radio se convierte en una película de audio, una experiencia inmersiva y cargada de emoción donde el diseño de sonido intensifica el relato y mantiene a tu audiencia enganchada y pegada al parlante.
Un contenido sólido merece una artística de alto nivel. Si combinas las dos, tu marca de audio se convierte en un motor de rentabilidad.
sábado, noviembre 30, 2024
Titulos de Primera Mañana en CNN Radio Argentina
Desde el lunes 2 de septiembre de 2024 y hasta marzo de 20258 estuvimos junto a Daniel Cufre y Leticia Funes en la primera hora de la mañana en CNN Radio Argentina para todo el pais con Patricia Fiorentino en la informacion del transito y Nicolas Gallardo con toda la agenda del dia, la asistencia tecnica de Veronica Flores, Edgardo Sendin, Sergio Sosa y Macarena De Blas.
Todas las noticias que importan en el comienzo del dia compactadas en una hora, con los testimonios de los protagonistas y la mejor musica. Demostramos que podemos despertarnos con una sonrisa y de buen humor cada mañana y ponernos al tanto de toda la actualidad politica, economica, judicial, deportiva e internacional.
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